Delirio y realidad se trincan en una narrativa ágil, fresca, amena, donde personajes inverosímiles ubicados en situaciones increíbles se presentan azorados por el destino que les toca digerir. Con la ficción orillando el alféizar de la fantasía, asumiendo el vértigo tras cada línea y la curiosidad desplazando al miedo de caer, asoma tras cada nueva página, el motivo por el cual vale la pena arriesgar el tiempo invertido en una lectura no apta para lectores conservadores, con miedo a trastabillar tras cada parpadeo. La desbordante imaginación de Roger Otero Lorent nos habla sobre un gol que revive épocas doradas de la adolescencia, una convivencia tóxica entre un niño y su abuelo, un ente anónimo que busca su propia definición per se, una visita enigmática a una funeraria que está por cerrar, un par de excompañeros de colegio que se reencuentran en la senectud, un títere que cobra vida y se venga sin intención, una llamada telefónica de lo más extraña, la obra de arte que pretende revolucionar todo arte conocido hasta el momento, el recorrido de un personaje que puede ser más real de lo que se piensa y la vida después de la muerte delatando alguna ironía sobre la coexistencia entre vivos y muertos son las tramas principales que componen los cuentos de este libro.